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Cubismo
La ruptura de la perspectiva
Contexto histórico
La fecha de 1907 se toma como referencia del nacimiento del Cubismo: es el año en que se encuentran Braque y Picasso, y en el que Picasso pinta Las señoritas de Avignon, considerada la piedra angular del arte del siglo XX. A partir de esta obra, Picasso elimina lo sublime de la tradición pictórica: el Cubismo solo se entiende si se rompe con todo lo anterior. Los críticos de la época proclamaron a Picasso como líder del movimiento, aunque las primeras obras propiamente cubistas fueron en realidad de Braque (Picasso es al Cubismo lo que Matisse es al Fauvismo). El movimiento se desarrolla en tres fases sucesivas: la fase analítica (se parte de la realidad para "destruirla" en un conjunto de planos casi indescifrable), la fase hermética (Picasso y Braque dejan pistas figurativas para facilitar la lectura de la obra, e imitan letras de imprenta o vetas de madera) y la fase sintética (ya no se imita: se pega un fragmento real, nace el papier collé y con él el Collage).
Características principales
1. Independencia y autonomía de los planos: el volumen se disuelve en planos estudiados por separado, como el reflejo de un espejo roto o la visión de un caleidoscopio. 2. Perspectiva múltiple: se rompe la perspectiva monofocal albertiana; un mismo objeto se muestra de frente, de perfil y desde otros ángulos a la vez. 3. Desaparición de las gradaciones de luz y sombra, consecuencia de la descomposición del volumen. 4. Color "tono local" o passepartout: el color no aporta información complementaria, se aplica en pequeños toques neutros. 5. Geometrismo: las formas naturales se traducen en cilindros, conos, esferas y cubos, herencia directa de Cézanne. 6. Base filosófica bergsoniana: el pintor no refleja la realidad misma, sino la idea de realidad que posee, construida a partir de la memoria acumulada del observador.
Técnica y lenguaje visual
Los grandes representantes, además de Picasso y Braque, son Juan Gris (1887-1927), con obras como Violín y guitarra (1913) o Retrato de Josette (1916), que lleva el Cubismo hacia una síntesis más decorativa y ordenada. En Picasso, la evolución del lenguaje cubista puede seguirse en obras como El violón (1914), El restaurante (1912) o Uvas, copa y el periódico. En Braque, Instrumentos musicales (1908), Casas en L'Estaque (1908) o El bodegón con cartas (1913) muestran el tránsito de la fase analítica a la sintética. El Cubismo es, además, la matriz formal de la que beben casi todas las vanguardias geométricas posteriores: sin la ruptura del punto de vista único no se entienden ni el Futurismo ni la abstracción geométrica de la segunda mitad de siglo.
En la cadena de las vanguardias
Mientras el Cubismo rompe la perspectiva desde la razón y la geometría, en Alemania se desarrolla en paralelo una vanguardia que rompe la forma desde la emoción: el Expresionismo. Ambos movimientos comparten fecha de origen (primera década del siglo) pero parten de impulsos casi opuestos: intelecto frente a subjetividad.
Infografía del tema
Figuras y obras clave
Pablo Picasso (1881-1973) y Georges Braque (1882-1963), creadores del movimiento; Juan Gris (1887-1927), su gran sistematizador. Obra clave: Las señoritas de Avignon (1907, Picasso).